Este martes 19 por la mañana, como os comenté por twitter, tenía necesidad de realizar unas gestiones en la administración de la UCO de la que, al parecer, me he desprendido definitivamente.

Increíblemente la peor parte de esta visita al campus no me la ha proporcionado el conjunto de trabajadores asalariados por el gobierno que trabajan en la secretaria. La peor parte me la han proporcionado tres energúmenos, tres retrógrados y salvajes espécimenes de mi especie que comparten mi especie y lamentablemente mi mismo sexo y que yo pensaba que por tener 15 años menos que yo no tendrían semejante oclusión de mollera.

Pero no vayamos aun a eso.

ANÉCDOTA UNO

En la secretaria del campus universitario de rabanales, para quien no haya estado allí, hay un sistema muy novedoso (de risa) de sacar números para que te atiendan en la correspondiente mesa de la secretaria que corresponda a tu facultad, ya que allí se congregan todas las secretarias en una misma sala. Parece todo muy bien montado a priori.

Llego a las 8:40 y no parece que la máquina funcione (empezamos bien). Me informa una amable chica que me tengo que apuntar en una lista en una mesa que está un poco mas alejada. Esto de la lista ya me suena más… pero hacía años que no lo veía, como desde la última que yo me matriculé hace seis años.

Me apunto, no recuerdo el número, por encima del 60. Se que había apuntados alumnos de 5 ó 6 carreras, así que no podía luego tocarme que me llamaran muy tarde.

Miro un rato twitter, me dispongo a leer hasta las 10:00, hora de apertura de la secretaria al público, cuando de repente veo que alguien coge la lista y empieza a leerla en voz alta y la gente se va poniendo en orden al lado de la máquina (yo os juro que me ponía que estaba fuera de servicio cuando llegué).

-Esto… ¿Pero que mierda?, oye, ¿que pasa?- le pregunto a un yogurín que veo mu concentrao y que parecía que estaba más despistado que yo.
-Ahora la encienden y ya podemos sacar número.- me contesta tan pancho, lo llaman y se va.

Me Pareció ver la escena desde fuera. Menos mal que estaba el 60 y pico que si no me saltan. ni me enteré de la mayoría de los nombres… ¿Para que mierda me dejan apagada la máquina?

El hecho de apuntar los nombres para que no haya muertes ni atropellos lo entiendo. Que la gente los últimos días de matriculaciones se pone atacadísima.
Lo que no llego a entender es porque no se puede poner en funcionamiento la maquina a las 7:30 y que la gente que va llegando pueda sacar numero y no tener que apuntarse y hacer luego semejante coreografía estúpida. Supongo que habrá una buena razón para todo esto, pero los amables trabajadores de secretariado la mantendrán en secreto y podría ser una de esas cosas de las que debatir infinitamente si delante hubiera cerveza.

ANÉCDOTA DOS

Aunque me molesta un poco catalogarlo como anécdota, este segundo pequeño relato como os decía tiene que ver con tres cenutrios de no muy avanzada edad. Los llamaré Zenutrio, Zimple y Zopenco y los tres han interpretado un acto en una obra de teatro homofóbica de lo más desagradable la cual procedo a relatar como protesta. En realidad la expongo como ejemplo de algo que esta sociedad debería aprender a superar. Me ha dolido sobremanera ver a gente a la que casi doblo en la edad decir semejantes barbaridades.

Esta conversación ha ocurrido en una mesa de 6 sillas de la sala de espera de la secretaria. Yo estaba sentado en un lado de la mesa y ellos enfrente mía, a menos de metro y medio, mientras yo intentaba leer de mi kindle.

Cuando se pusieron en modo cuchicheo atrajeron mi atención:

Zenutrio: Oye, ¿sabéis el chaval ese de las gafas que lleva esas sudaderas tan llamativas de delante nuestra?
Zimple y Zopenco: no, cual?

Zenutrio: El que hizo la pregunta chorra en física ayer…
Zimple: Ah! si.
Zopenco: ¿que pasa con el?

Zenutrio: Cuando sali anoche de practicas estaba al lado de la biblioteca con otro hablando, pegado pero pegado, casi morro con morro.
Zimple: Y?

Zenutrio: que quieres que te lo traduzca? (Ruidito de succión)
Zimple y Zopenco: venga ya!

Zenutrio: Si es que ya no sabes quien es y quien no.
Zopenco: y que lo digas. ¿Sabes quien es el otro? para estar al loro.

Zenutrio: Pues ahora que lo dices, no me fije.

Zimple: ¿sabéis el lado bueno?
Zopenco: no, no hay lado bueno.
Zimple: si … si lo hay. Que al enterarnos ahora nos libramos de enterarnos, por ejemplo, después de que se haya apuntado con nosotros al equipo de futbito y se haya duchado con nosotros.

(Gestos de aprobación)

Bueno. Hasta aquí aguanté yo. Yo creo que ya era bastante; me estaba a punto de reventar la vena de la frente y entonces solté un bufido muy sonoro… me miraron… me olfatee los sobacos… y dije…

-No… pues no soy no.. algo huele asquerosamente mal en esta mesa y no soy yo.

Tras un momento de incomodidad y las risitas de una chica que esta tras de mi se arremolinaron y se quedaron callados. Me he puesto rojo de la vergüenza, normalmente no salto si no me incumbe. Además se podían haber defendido de cualquier forma y eran tres… aunque fueran 3 yogures.

Llevaba todo el día sin saber como escribir esto. La verdad es que al final lo he escrito a lo bestia. En la actualidad, tres universitarios cualesquiera manteniendo esa conversación me parece de un nivel de trogloditis muy severa. Quizás incurable para este sistema. Unos me diréis que tres no son el total, y otros que con esa muestra aleatoria es más que suficiente para tener una muestra general. Yo por mi parte ando dispuesto a hacer otros muestreos pero muy desilusionado con los resultados obtenidos hasta el momento.

FIN

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